Editorial Junio 2022

Fecha: 30 de Junio de 2022

Edición: Junio 2022 No. 31

Rafael Espinosa Luna · | Editorial | Visto 131 veces

Apreciadas y apreciados lectores del NOTICIO:

Vivimos tiempos de grandes cambios en todas las áreas del conocimiento humano; muchos de ellos como respuesta a retos naturales, pero otros tantos debido a la intervención humana. Las instituciones tradicionalmente se han creado con el objetivo de acotar las áreas de su investigación y desarrollo y para mayor claridad han sido nombradas con el objeto de las mismas.

El nombre del Centro de Investigaciones en Óptica, A.C. (CIO) puede indicar que el objeto de su ser y quehacer es la óptica. El grueso de la población directamente la relaciona con la optometría, lo cual es retroalimentado por su logo, que consta de lentes convergentes y divergentes, por las que un haz de luz es transmitido a lo largo de su eje óptico. El hecho de acompañar su nombre como Asociación Civil, también remite a conceptualizarla como institución ajena a compromisos del orden federal. La realidad, es que el CIO es un Centro que nació teniendo como tema de su desarrollo central el proveer de soluciones a la instrumentación en donde intervienen lentes, recubrimientos y su interacción con la luz (diseño e ingeniería óptica). A medida que el Centro ha venido creciendo, se han incorporando nuevas líneas de investigación y desarrollo tecnológico alrededor de la óptica, en las que se han formado especialistas a nivel Maestría y Doctorado, pero en donde también han sido fuertemente influenciados en su formación especialistas externos en los niveles de licenciatura hasta posgrado (en un número posterior se hablará de dicho tema).

Como ha sido citado en otras ocasiones, el CIO es una institución en la que todo su presupuesto proviene del orden federal, es asociación civil y cuenta con personalidad jurídica y patrimonio propios, con autonomía de decisión técnica, operativa y administrativa. A la vez, es una entidad paraestatal asimilada al régimen de las empresas de participación estatal mayoritaria y cuenta con el carácter de Centro Público de Investigación, todo ello de acuerdo a las respectivas leyes vigentes. Por ende, todas y todos sus empleados somos servidores públicos.

El número que hoy tenemos el honor de poner a su disposición es un fiel testimonio del grado de crecimiento, madurez y competitividad que el Centro ha alcanzado con el tiempo (después de 42 años de su creación). Las contribuciones que nos aporta su propio personal, permiten situarnos como una institución en donde la óptica juega un papel de soporte a diversas disciplinas que la utilizan como herramientas de investigación y de aplicación en áreas sustantivas del quehacer humano, donde su potencial incidencia es a nivel mundial, sin importar que seamos el tercer o cuarto Centro Público de Investigación más pequeño dentro de los 26 Centros y Colegios que conformamos el Sistema Nacional de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología del país.

Agradecemos enormemente el compromiso y apoyo institucional con que nos distinguen quienes ahora hacen posible la publicación de este número del NotiCIO (XXXI), así como al entusiasmo y creatividad de su Cuerpo Editorial y de Diseño.

Después de haber dado lectura a todas las contribuciones aquí presentadas, quizás ya sea tiempo de adecuar el nombre de nuestra institución a uno que mantenga un mayor tiempo de obsolescencia, que le de honor a su actual naturaleza y a su prospectiva de crecimiento, que sirva para orientar a nuestra ciudadanía a identificarnos y a consultarnos sobre las distintas opciones de solución a sus necesidades, dentro del cada vez más amplio margen de nuestras capacidades educativas, científicas, tecnológicas y de innovación, comprometidas y comprometidos siempre con el desarrollo y bienestar de nuestra sociedad, convencidas y convencidos de que EL TRABAJO TODO LO VENCE.

Fraternalmente
Dr. Rafael Espinosa Luna / Director General del CIO