ENCENDIDO DE LUCES COMO POR ARTE DE MAGIA

Fecha: 30 de Junio de 2022

Edición: Junio 2022 No. 31

Daniel Tristán · | Recuadros de divulgación | Visto 1496 veces

DANIEL TRISTÁN ESQUIVEL

A mediados del siglo pasado, alrededor de los 50´s, se popularizó un proyecto llamado “Aplaudidor”, consistía en encender y apagar un foco con el sonido generado por un aplauso, en otras palabras, un apagador sin necesidad de tocar físicamente algún componente. Con el avance de la electrónica, sobretodo, la creación del transistor, esta idea tuvo un boom, sentando la base para la creación de sensores, que actualmente son muy populares, llegando a ser tan complejos que ahora pueden ser activados por voz o movimiento, pudiendo distinguir una persona de otra para evitar que alguien desconocido lo active.


En 1958 el ingeniero Peppert Fush logró crear un interruptor que se activaba al acercar un objeto o la mano, la base para esta detección fue la capacitancia de dos placas, sin embargo, había un problema, debido a los componentes que empleó, entre ellos los transistores, su dispositivo se activaba “solo”, esto ocurría cuando había drásticos cambios de temperatura y fue hasta 1969 cuando la empresa Honeywell creó un sensor con compensación de temperatura, nacían los sensores inteligentes. En este año se desarrollaron sensores basados en otro tipo de señal, la radiación infrarroja la empleó William Herschel para crear el primer sensor infrarrojo. A partir de este momento se desarrollaron sensores basados en señales luminosas, campos magnéticos, sonido, flujo de aire, entre muchas otras variables físicas.

Estos componentes han tenido un gran desarrollo debido a las ventajas que tienen con respecto a los interruptores táctiles o mecánicos, las ventajas son: duran más tiempo al no tener partes móviles, el activarlos es mucho más cómodos para las personas, especialmente con capacidades diferentes, evitan contagios de enfermedades altamente contagiosas como el COVID19, reducen el desperdicio de materiales, aumentan la seguridad de los lugares, casas o establecimientos, se pueden ubicar en lugares poco accesibles para las personas activándose de manera remota, son base fundamental para los sistemas automatizados y robóticos.

En la actualidad los encontramos en cualquier parte, desde la habitación cuya luz se enciende cuando entramos en ella y se apaga una vez que salimos de la habitación, o las puertas de los supermercados que se abren apenas nos acercamos a ellas. En los sanitarios, los dispensadores de jabón o gel antibacterial que despachan la cantidad suficiente de jabón o gel con solo acercar la mano o la llave del lavabo que deja salir el agua cuando acercamos las manos. En los autos modernos, nos envían alarmas audibles si estamos muy cerca de un auto, o la cajuela que podemos abrir con solo pasar el pie por debajo de la defensa trasera. Existen equipos electrónicos desde juguetes que detectan nuestra presencia y no hablan o se mueven, o televisores que se controlan por voz o con movimientos de nuestra mano, accediendo a todas sus funciones sintonizar canales, subir o bajar volumen, navegar en la red, etc., solo con el movimiento de nuestras manos frente al televisor o indicando el comando por voz.

Nuevos sistemas más avanzados han surgido basados en estos interruptores sin contacto y un ejemplo el sistema “Alexa” con el que podemos controlar todos los servicios de un lugar, en las casas inteligentes, con este sistema se puede controlar encendido y apagado de luces, televisores, cafeteras, paso del agua, gas, entre otras funciones y servicios. La industria está llena de estos interruptores para iniciar procesos, controlar los elementos del sistema productivo como robots y maquinaria al activarse estos interruptores con los materiales que están siendo procesados.

La idea que se popularizó como proyecto escolar y que parecía arte de magia, es ahora parte fundamental de los equipos, herramientas y sistemas, de nuestra vida moderna y que continúan mejorándose, las escenas de muchas películas y caricaturas futuristas de hace mucho tiempo se están haciendo realidad gracias a los interruptores sin contacto.